¿Sector Agrario?,
¿Qué es?
1. DELIMITACION Y CLASIFICACION:
El
sector primario está integrado por la agricultura y la pesca, siendo la
primera, la actividad predominante. La actividad agraria reúne tres grandes
grupos de producciones:
1.
Agrícolas en sentido estricto, llamadas también vegetales.
2.
Ganaderas.
3.
Forestales.
La
fuerte presión de la demanda sobre los productos ganaderos en el periodo de
crecimiento de la década de los '60 provocó un incremento de la participación
de las producciones pecuarias en detrimento de las agrícolas. Las
contribuciones de estas tres ramas del producto final agrario han permanecido
bastante estables desde mediados de la década de los '80, aunque en los últimos
años, y como consecuencia de la especialización productiva en la Europa verde,
es perceptible un pausado e ininterrumpido avance del peso relativo de las
producciones vegetales y un paralelo descenso de las pecuarias.
2. EVOLUCION DEL SECTOR:
2.1. ANALISIS COMPARADO:
El
crecimiento económico de la década de los '60 socavó los cimientos sobre los
que se asentaba la agricultura tradicional:
1.
Dotación factorial caracterizada por:
•
La existencia de una mano de obra abundante y mal remunerada.
•
Una baja relación capital-producto, lo que implicaba la utilización de técnicas
de producción atrasadas.
2.
Equilibrio entre la oferta y una demanda de alimentos poco diversificada, en
concordancia con el bajo nivel de renta por habitante.
La
emigración rural sentó las bases para una rápida sustitución de trabajo por
capital, en tanto que la urbanización y el incremento del nivel de vida
impulsaron importantes cambios en la composición general de la demanda y, en
particular, de la dieta alimentaria, con un rápido e intenso incremento del
peso de los productos hortofrutícolas y ganaderos.
El
crecimiento del sector agrario, durante las últimas cuatro décadas, ha sido
inferior al del conjunto de la economía, reduciéndose su participación en el
PIB.
El
sector agrario ha perdido rápidamente importancia en la economía española, lo
que no constituye excepción alguna en relación a lo ocurrido en el conjunto de
los países desarrollados, salvo en la celeridad con que tal proceso se ha
producido, haciendo en tres decenios el camino que otras naciones europeas
recorrieron en el doble de tiempo.
La
oferta agraria ha ido cambiando de naturaleza, de tal forma que la proporción
de esta que constituye un output intermedio ha ido aumentando notablemente, en
detrimento de su carácter final.
La
agricultura tiene en España, todavía hoy, una mayor importancia que en el
espacio comunitario, sobre todo en términos de empleo y además ha sabido
explotar sus ventajas comparativas en el mercado interior europeo.
2.2.
PRODUCCION Y RENTA:
La
pérdida de posiciones del sector agrario en el conjunto de la economía española
ha sido compatible con un firme crecimiento de su producción final, al tiempo
que el consumo intermedio se ha cuadruplicado prácticamente.
Ese
incremento en la producción no se ha traducido en una mayor renta agraria con
la que retribuir a los diferentes factores que intervienen en el proceso
productivo.
Para
entender lo sucedido con la renta agraria, resulta especialmente útil el examen
de las relaciones entre las distintas macro magnitudes; dos combinaciones deben
tenerse en cuenta principalmente:
1_.
La relación consumos intermedios/producción final (CI/PFA): el sector agrario
español se ha ajustado plenamente a esta pauta evolutiva. Así lo refleja el
que, entre 1965 y 1999, este sector se ha hecho fuertemente dependiente del
suministro de esos bienes intermedios o medios corrientes que le proporciona el
resto del aparato productivo.
2.
La relación renta agraria/producción final agraria (Renta/PFA): indica la parte
del output que los agricultores logran convertir en renta real. Su evolución
depende de diferentes elementos:
•
Los consumos intermedios.
•
Las amortizaciones.
•
El comportamiento de los precios percibidos por los agricultores en comparación
con los que tienen que pagar por los medios de producción corrientes y con el
índice de precios al consumo (IPC).
•
Las subvenciones recibidas por las explotaciones agrarias.
Entre
mediados de la década de los '60 y 1999, el perfil de la Renta/PFA ha sido
marcadamente descendente, debido a la acción conjunta de los factores
considerados. A partir de 1985 han pasado de ser un sumando testimonial a
constituir una parte fundamental de la renta agraria, no han podido
contrarrestar más que muy principalmente la presión a la baja ejercida por los
factores anteriores.
La
Renta agraria, cuya disminución ha sido muy inferior a la caída de la
ocupación, motivo por el cual la renta real por empleado agrario ha conocido
una notable expansión y un notable crecimiento que, sin embargo, es inferior al
que ha registrado la correspondiente variable del nivel agregado de toda la
economía española.
2.3.
LOS INTERCAMBIOS COMERCIALES CON EL
EXTERIOR:
El
examen de los intercambios comerciales con otros países permite conocer el
grado de equilibrio o desequilibrio del comercio exterior agrario.
Desde
mediados de la década de los '60, el saldo del comercio exterior
agroalimentario, que tradicionalmente era excedentario, se invirtió, pasando a
ser deficitario. Con el tiempo, la tasa de cobertura de la balanza
agroalimentario (que integra los productos primarios, pesca incluida, y los
bienes producidos por las industrias alimentarias) se ha ido recuperando y ha alcanzado
una situación de equilibrio, lo que refleja una creciente competitividad por
parte del sector agrario español.
El
sector agrario español ha sabido aprovecharse de su integración en la UE, lo
que ha provocado una sustancial elevación de su apertura exterior, dando lugar
a una actividad plenamente integrada en el mercado interior europeo y a un
significativo aumento de sus cuotas productivas y comerciales, pero no en el
comercio extracomunitario.
Esta
especialización productiva implica, a su vez, mayores riesgos comerciales, dado
el alto grado de exposición a la competencia internacional de una parte
creciente de la producción agraria española.
3_.
ESPECIALIZACION PRODUCTIVA Y COMERCIAL:
A
lo largo de las últimas décadas, la oferta agraria españolase ha ido
transformando para dar respuesta a la renovada demanda de alimentos, a las
nuevas disponibilidades de factores y al cambiante marco institucional, al
tiempo que ha aprovechado ventajas comparativas en determinadas producciones.
En el periodo de mayor crecimiento económico, fue fundamental, satisfacer las
preferencias de los consumidores, cuando al elevarse el nivel de vida se
produjeron cambios en la dieta alimentaria, que supuso una mayor demanda de
productos ganaderos y hortofrutícolas. La eficaz reacción de los agricultores
permitió solventar satisfactoriamente el desafío planteado, incrementándose
notablemente la participación de la producción de carne, leche, frutas y
hortalizas en la PFA, hasta suponer, en la actualidad el 60% del output. El
incremento de las producciones pecuarias solo fue posible gracias a la
importación masiva de los inputs básicos que intervienen en la fabricación de
los piensos compuestos, por lo que la creciente y diversificada ganadería
española quedó altamente hipotecada al suministro exterior de los bienes
intermedios precisos. No obstante, la producción de cereales, principalmente de
cebada, creció rápidamente para atender las necesidades de la ganadería en expansión.
La
incorporación de España a la UE acentuó algunas de las tendencias observadas:
ha seguido incrementándose la participación de la carne y de las frutas y
hortalizas en el output total, mientras que ha descendido la contribución de la
leche y los cereales a la producción, debido a las limitaciones impuestas por
la Comisión Europea para frenar el crecimiento de los excedentes en esos
productos agrarios.
COMPARACION
DE LA ESTRUCTURA DE LA PRODUCCION AGRARIA EPAÑOLA CON LA COMUNITARIA: Los mayores coeficientes se obtienen en aceite de
oliva, frutas, ovino y caprino y hortalizas; y los más bajos en carne de
vacuno, leche, trigo y en algunos cultivos industriales, como la remolacha
azucarera.
FACTORES
QUE HAN DETERMINADO ESTA ESPECIALIZACION:
Los países desarrollados han fomentado políticas de autoabastecimiento agrario
más que en cualquier otro sector. El sector agrario ha estado sometido a una
amplia regulación y a una fuerte protección exterior, lo que ha favorecido que
algunas producciones hayan crecido en exceso e incluso se hayan exportado, no
por razón de sus ventajas comparativas, sino para dar salida a los excedentes
generados por esas políticas. La regulación del sector no ha sido tan intensa
como para anular por completo el funcionamiento del mercado, hasta el extremo
de evitar que los recursos de orientaran hacia donde existen ventajas
comparativas. La incorporación de España a la UE ha favorecido el desarrollo de
las producciones en las que se cuenta con ventajas comerciales, al menos en el
ámbito comunitario, aunque también ha impulsado el crecimiento de otras en las
que esas ventajas no existen.
Elementos
que han guiado la especialización de la producción agraria:
1.
La demanda interna.
2.
La protección de la competencia externa y la regulación interior.
3.
Las ventajas comparativas existentes para cada producto, derivadas de la
abundancia, disponibilidad ya calidad de los recursos naturales y de los
factores trabajo capital.
Para
conocer en qué medida la especialización de la producción agraria española
refleja la existencia de ventajas comparativas en determinados productos se ha
de examinar cuál es la posición en el comercio exterior de cada uno de ellos,
esperando que aquellos que muestran un saldo comercial más positivo concentren
las ventajas agrarias.
Las
distintas producciones pueden clasificarse en tres grupos:
1.
Sectores con un índice de especialización elevado y un saldo comercial
favorable: frutas, hortalizas y aceite de oliva. Estos sectores presentan un
elevado índice de especialización, un comercio exterior intenso y un grado de
autoabastecimiento muy alto. En estos casos, la especialización productiva
obedece al crecimiento de la demanda y refleja una capacidad de competir en los
mercados exteriores muy importante.
2.
Sectores que presentan una baja especialización y un saldo comercial
desfavorable: algunos cereales como el trigo (producción en la que la escasa
especialización se corresponde con unos intercambios comerciales significativos
y con una elevada dependencia exterior) y los productos lácteos frescos, con un
coeficiente de apertura externo reducido y un saldo ligeramente deficitario
(situación que tiene que ver con la regulación impuesta por la PAC, que ha
adjudicado una escasa cuota de producción a España).
3.
Sectores en los que se producen situaciones mixtas: En cebada, su peso en la
PFA es similar al que presenta el conjunto de la UE, pero, sin embargo, el
saldo comercial es desfavorable: en este caso, la importante demanda de este
cereal-pienso por parte del sector ganadero, con menos dotación de pastos y
prados que el comunitario, puede justificar ese cuantioso consumo interno; que,
en parte, debe ser cubierto con importaciones por la regulación del sector
impuesta por la PAC, al limitar la superficie cultivada con cereales. Se puede
incluir en este grupo a los sectores avícola y porcino, con índices de
especialización medios, coeficientes de apertura bajos y en los que el grado de
autoabastecimiento refleja una situación de relativo equilibrio entre la oferta
y la demanda interna. La madera tiene un índice de especialización medio, para
el que la integración en la UE ha supuesto, al tiempo que un sustancial
incremento del ya elevado grado de apertura preexistente, un deterioro muy
pronunciado de su nivel de autoabastecimiento, pasando a ser uno de los bienes
primarios con mayores desventajas comerciales.
4.
EFICIENCIA PRODUCTIVA:
4.1.
ANALISIS AGREGADO DE LA PRODUCTIVIDAD:
Tiene
por objeto el análisis de la productividad del trabajo tanto a escala agregada
como en función de sus dos componentes: la productividad de la tierra y la
relación entre superficie agraria útil y el empleo.
La
productividad aparente del trabajo puede desagregarse en sus dos componentes:
VAB
= VAB. SAU
Empleo
SAU Empleo
VAB
" Valor añadido bruto por hectárea de superficie
SAU
agraria cultivable: es la productividad de la tierra, que es posible
incrementar mediante las tecnologías químico-biológicas.
SAU
" Superficie agraria utilizable por persona
Empleo
ocupada: está vinculado a las tecnologías mecánicas, que posibilitan la
sustitución de trabajo por capital a través de la mecanización de las labores
agrarias, lo que permite el aumento de la superficie capaz de ser puesta en
producción por empleo agrario o el descenso de los requerimientos de trabajo
directo por hectárea de cultivo.
En
el caso del sector agrario español se ha producido un firme avance en la
productividad del trabajo en las últimas décadas; en el último tercio del siglo
XX aumentó sensiblemente más la superficie disponible por empleo que la
productividad de la tierra. La productividad de la agricultura española se
halla alejada de la media de los países de la UE debido a una baja
productividad relativa de la tierra.
4.2.
CAMBIOS EN LA DOTACION FACTORIAL:
Analiza
los factores que explican el crecimiento de la productividad. Las causas
explicativas del crecimiento de la productividad hay que buscarlas en los
cambios de la dotación factorial de las explotaciones que se han producido en
las últimas décadas.
El
mecanismo de asignación de recursos se basa en el comportamiento de los precios
relativos.
1.
La relación de intercambio: que liga los precios percibidos por las
producciones agrarias con los precios pagados por los bienes y servicios
intermedios utilizados para conseguir aquéllas, permaneció estable entre 1965 y
1975, año a partir del cual se registra un gradual encarecimiento de los inputs
intermedios respecto a los productos generados por el sector, de tal forma que
el conjunto del período se salda con una caída de los términos de intercambio.
2.
Deterioro que presentan los precios percibidos por los agricultores: sumado a
su escasa capacidad para seguir el curso de los precios de los bienes y
servicios finales, dado que el IPC ha tenido un ritmo de crecimiento que
multiplica casi por tres al de los precios percibidos por los agricultores,
contribuyendo la agricultura a paliar las tensiones inflacionistas sufridas por
la economía española.
3.
Los salarios agrarios: se han multiplicado por más de tres con respecto al IPC,
y por nueve con respecto a los precios percibidos, con una implicación
evidente: con el mismo producto físico, los agricultores podían contratar en
1999 la novena parte de la mano de obra asalariada que utilizaban en 1965.
COMPARACION DE LOS INDICES DE
PRECIOS DE LOS INPUT PRIMARIOS TRABAJO Y CAPITAL: entre 1985 y 1999 el incremento de los precios de
la maquinaria utilizada en las explotaciones agrarias es cuatro veces inferior
al experimentado por los salarios agrarios en ese mismo periodo, por lo que pocas
dudas caben albergar acerca de los procesos de sustitución (trabajo por
capital) que se han dado entre ambos factores productivos en el conjunto de las
explotaciones agrarias.
ANALISIS DE LOS CAMBIOS EN LA
DOTACION FACTORIAL:
1.
El
empleo agrario: ha sufrido una drástica reducción, que unida al
incremento de la producción, se ha traducido en un espectacular crecimiento de
la productividad aparente del factor trabajo. Algunos rasgos de la mano de obra
en la agricultura española:
•
Su grado de envejecimiento es muy superior al del resto de las actividades. La
simple retirada por jubilación, sienta las bases para que el sector siga
perdiendo importancia en el empleo total, sin necesidad de que se den transferencias
extra sectoriales de mano de obra agraria.
•
El trabajo tiene un marcado carácter familiar. Algo más de las tres cuartas
partes del trabajo es realizado por los titulares de las explotaciones y por
sus ayudas familiares, correspondiendo el resto a los trabajadores asalariados,
eventuales en su mayoría.
•
La agricultura a tiempo parcial constituye una pieza básica del funcionamiento
del sector.
2.
El
factor tierra: sigue siendo determinante en la agricultura: salvo en el
caso de determinadas empresas ganaderas, la superficie disponible por
explotación condiciona tanto su dimensión económica como su eficiencia:
•
Entre 1987 y 1997 se da un aumento del tamaño medio de las explotaciones.
•
Marcado carácter dual: está compuesto por un gran número de explotaciones de
muy reducida dimensión, situadas en los bordes de la marginalidad económica,
donde la actividad agraria es probablemente subsidiaria de otras fuentes de
renta familiar y por un minoritario grupo de unidades productivas que absorben la
mayor parte de la superficie utilizable, empleando también mayoritariamente
trabajo asalariado.
•
Creciente peso de las explotaciones con mayor base territorial: las
explotaciones con una SAU superior a las 100 hectáreas no sólo han aumentado
significativamente su minoritaria cuota en el total de unidades productivas
sino también, y, sobre todo, han ampliado en catorce puntos porcentuales su
peso territorial lo que supone que algo más de la mitad de la superficie
agraria utilizada está gestionada por ellas. Creciente concentración de la
superficie utilizada en las explotaciones que poseen los mayores niveles de
eficiencia y sobre las que se asentará el futuro de la agricultura española en
una Europa verde cada vez más expuesta a la competencia extracomunitaria.
•
La productividad crece con firmeza.
•
El producto por unidad de superficie (MBT/SAU) presenta un grado de dispersión
relativamente limitado: la media del total de explotaciones se reproduce con
cierta fidelidad en los diferentes grupos.
•
La superficie disponible por unidad de trabajo (SAU/UTA) está correlacionada
positiva y significativamente con la dimensión económica, por lo que cabe
concluir que el diferencial en la productividad se explica por el mayor grado
de incorporación de las técnicas mecánicas a medida que aumenta el tamaño de
las unidades productivas.
3.
El
capital por unidad de producto final: han experimentado un notable
aumento, siendo la agricultura española, cada vez más, una actividad intensiva
en capital. Uno de los hechos de mayor trascendencia en la evolución del sector
agrario español durante las últimas décadas es su fuerte proceso de
capitalización. La mecanización de las labores agrarias, para tratar de paliar
los efectos del encarecimiento de la mano de obra, ha aumentado a un ritmo
acelerado. La superficie de regadío ha aumentado también considerablemente,
absorbiendo voluminosas inversiones públicas y privadas.
El
importante esfuerzo inversor explica el ascenso de los requerimientos de inputs
intermedios por unidad de producto. Es decir, la sustitución de trabajo por
capital hace que el proceso productivo sea cada vez más dependiente del
suministro extra sectorial de medios de producción corrientes.
En
la agricultura española la mecanización, al disminuir los requerimientos de
trabajo por unidad de superficie, ha tenido un especial protagonismo, tanto en
lo que concierne a su contribución al crecimiento de la productividad agregada,
como en lo referente a la más eficiente asignación del trabajo a medida que las
explotaciones incrementan su dimensión económico-territorial.
5.
LA POLITICA AGRICOLA COMUN Y SU REFORMA:
Los
objetivos de la PAC son:
•
Incrementar la productividad.
•
Garantizar a los agricultores un nivel de vida equiparable al de otros agentes
económicos.
•
Estabilizar los mercados.
•
Asegurar el aprovisionamiento alimenticio de la población a precios razonables.
Tres
principios orientaron esta política:
1.
Unidad de mercado: libre circulación de productos agrarios entre los países
miembros, lo que implica la eliminación de los mecanismos que falsean la
competencia intracomunitaria y la gestión supranacional de la política agraria,
con precios institucionales comunes que guíen las decisiones de todos los
agricultores comunitarios.
2.
Preferencia comunitaria: Dentro del mercado común, las principales producciones
agrarias están protegidas de la competencia exterior mediante eficaces
dispositivos frente a las importaciones procedentes de fuera del territorio
comunitario.
3.
Solidaridad financiera: Sus costes deberán ser financiados por todos los
Estados miembros a través del presupuesto general de la Comunidad, cualquiera
que sea el producto o el país al que se destine el gasto.
La
gestión financiera de la PAC se lleva a cabo por parte del Fondo Europeo de
Orientación y Garantía Agraria (FEOGA), que tiene dos campos de actuación:
•
La sección orientación financia la política de reforma de las estructuras
agrarias.
•
La sección garantía se encarga de la provisión de recursos para la política de
precios y mercados.
Los
poderosos mecanismos de protección articulados por la PAC condujeron a un
rápido crecimiento de la oferta interior que, confrontada a una demanda estable,
dio paso a la aparición de voluminosos excedentes estructurales. Hacia mediados
de la década de los '80, la situación se hizo insostenible por:
1.
El coste de los desfases permanentes entre oferta y demanda gravitó
excesivamente sobre un presupuesto comunitario tan limitado que equivalía a la
centésima parte de la suma de los PIB de los Estados miembros.
2.
La fuerte descompensación entre la política de precios y mercados y la de
reforma de estructuras, que no pudo contribuir más que muy débilmente a
corregir los déficits existentes en las estructuras agrarias de ciertas
regiones comunitarias.
3.
La protección dispensada por el FEOGA fue notablemente regresiva al operar
fundamentalmente a través de la política de precios, benefició a los Estados
del norte de la UE (los que tienen mayores niveles de productividad y una
especialización productiva más agraciada por la PAC) y a las grandes
explotaciones, las que generan un mayor output.
4.
El rápido crecimiento del presupuesto del FEOGA no se tradujo en un crecimiento
similar de la renta agraria por empleado, pues, a pesar del fuerte descenso de
la ocupación, permaneció relativamente estable.
El
impacto de las circunstancias internas provocó la adopción de una serie de
medidas tales como las tasas de corresponsabilidad, por las que los
agricultores de los sectores excedentarios contribuyen a la financiación del
gasto del FEOGA; el establecimiento de cuotas contingentes a la producción que,
en caso de ser superados, dan lugar a la inhibición de los mecanismos de
intervención; la retirada de tierras...
La
Comisión Europea decidió en 1991, llevar a cabo la reforma de la PAC (Reforma
MacSharry), fijándose los siguientes objetivos:
1.
Acercar los precios de los productos agrarios comunitarios a los precios del mercado
mundial, con dos propósitos: mejorar la competitividad de las producciones
europeas y evitar que las restituciones a la exportación sigan causando graves
distorsiones en los mercados mundiales.
2.
Reducir los excedentes como vía para disminuir el coste financiero de la PAC.
Se favorece la intensificación de los procesos productivos, con vistas a que
una menor utilización de tecnologías químico-biológicas pueda contribuir a la
protección del entorno y, con la subsiguiente caída de los rendimientos, a la
reducción de los excedentes.
3.
Mantener un número suficiente de agricultores en el sector agrario, con fines
productivos y de protección del medio ambiente y el entorno rural.
Para
lograr estos objetivos la reforma se asentó en dos instrumentos básicos:
•
La reducción de los precios agrarios: para compensar el efecto negativo que el
descenso de los precios causa en las rentas agrarias, los agricultores reciben
una serie de ayudas por hectárea o por cabeza de ganado. En definitiva, se
sustituye gradualmente la tradicional protección vía precios por ayudas
directas a las rentas.
•
La política de desarrollo rural: la agricultura es un elemento importante del
espacio rural europeo, pero no es el único, y es necesario fomentar todas las
actividades (turismo rural, artesanía, transformación alimentaria) capaces de
enriquecer su tejido productivo. En la medida que el agricultor desempeñe
funciones de conservación del entorno natural no remuneradas por el mercado,
está justificado que éstas sean retribuidas a través de los recursos públicos
europeos.